Práctica y presencia
Meditación
Entiendo la meditación en dos dimensiones que se encuentran.
La meditación como práctica cotidiana
Un espacio en el que detenemos el ritmo, llevamos la atención al cuerpo y a la respiración, a un mantra, y permitimos que la actividad mental se aquiete.
Durante determinados estados meditativos se observan cambios en la actividad cerebral, incluyendo mayor presencia de ondas alfa y theta, asociados a estados de relajación, atención interna y profundidad.
La práctica sostenida puede convertirse así en una forma de acompañar la regulación del sistema nervioso y cultivar una relación más consciente con nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones.
Y la meditación como estado de presencia
Porque meditar no termina cuando abrimos los ojos.
Es aprender a estar presentes en lo que somos y en lo que vivimos. A mirar con mayor lucidez, escuchar antes de reaccionar, reconocer lo que sentimos y elegir cómo queremos habitar cada experiencia.
Desde ahí, la conciencia se vuelve una forma de vida.
Y el amor deja de ser solamente una emoción para convertirse en una manera de relacionarnos con nosotros mismos, con los demás y con la vida:
- cuidado
- respeto
- lucidez
- alegría
- coherencia
- presencia
La práctica nos lleva hacia el silencio. El silencio nos lleva hacia la presencia. Y la presencia nos conecta a la Vida.
- Sesión
- 45 min
- Proceso
- 3 sesiones en el mes o una vez por semana